viernes, 22 de abril de 2011

La descubrí un día. O más bien, la re-descubrí. Hay veces que aprendes, ves, escuchas algo por primera vez y pasa por tu vida fugazmente, sin que apenas le prestes atención. Hay veces que esas cosas nunca vuelven a entrometerse en tu vida. Otras veces sí.

En este caso volvió. Fue un día, poco antes de irme de viaje, un viaje al que también iba una persona que en esos momentos era demasiado especial. Estaba en mi casa, era de noche y empecé a meterme música en el móvil. Entonces la escuché.

Parece ridículo pensar que una canción puede llegar a cambiar la vida de una persona. Al fin y al cabo, ¿qué es una canción? Pero a mí me la cambió. De repente pasó una ráfaga de imágenes y pensamientos por mi cabeza, y de repente lo vi todo más claro. Vi claro que bueno, me estaban saliendo mal las cosas, pero no tenía que hundirme. Vi claro que se acabó el sufrir, que si tenía que ser sería, y si no, pues nunca sería. Y que eso no podía afectarme, porque yo era una persona feliz con una vida casi perfecta. Por una simple canción.

He podido llegar a sentirme identificada con muchas canciones, llorar con ellas, bailar con ellas. De algunas me aburrí al poco tiempo, otras siguen acompañándome hoy en día. Pero nunca, nunca jamás ninguna canción había hecho sacar una fuerza tan intensa y tan extraña de mí. Como si me empujara, como si estuviera siempre a mi lado diciéndome "Vive, vive, vive y sé feliz".


martes, 19 de abril de 2011

Hoy vuelvo a tener esa sensación de rutina y monotonía, sigo necesitando un cambio y no lo consigo. Qué sensación tan desagradable.

viernes, 15 de abril de 2011

Parece que hoy, después de algún tiempo de "semi-oscuridad", las cosas empiezan a ir bien. Tenía una sensación y, por muy increíble que suene, por fin me ha pasado algo bueno, y es que ¡he aprobado el examen de conducir! Después de haberlo intentado muchas (demasiadas) veces. Al final la vida es un ciclo: Cuando algo va muy bien hay que empezar a desconfiar porque en cualquier momento llega la estacada. Y cuando crees que va mal hay que intentar salir con la esperanza de que pronto volverá una buena época.

Siempre que pienso en esto se me viene a la cabeza una cosa, las crisis del Capitalismo y es que al final todo en la vida resulta ser, como he dicho, un ciclo (y, por qué no decirlo, también es que he aprendido a salir yo sola de los momentos duros y a no hundirme). Espero que siga siendo así y que no llegue el día en que empiece a irme todo mal, pero mal de verdad. Porque también es que nos gusta mucho quejarnos por vicio cuando tenemos una vida medianamente buena así que he decidido que voy a disfrutar de lo que tengo, que no es poco.

Y por lo pronto, a esperar 15 días a que me den mi provisional, ¡qué nervios! Pero bueno en cuanto coja la carretera, ya podéis ir huyendo de mí.

jueves, 14 de abril de 2011

Tengo el cuarto hecho un desastre, se me ha quedado atrancada la persiana.

Tengo dos libros voluntarios por leer, otros tres obligatorios. Tres o cuatro trabajos pesados, y no sé cuantos exámenes a la vista.

Tengo un pinchazo que no me deja vivir porque sigo sufriendo por una persona con la que ni hablo, que además está enamorada de otra que... en fin. Seguiría soltando sapos y culebras por esta boquita linda, pero prefiero no meterme en líos no sea que, con el cariño que me tiene "esa persona de ahí arriba" se de el caso de que este blog llegue a sus manos. Es difícil y sería raro, sí, pero cosas más extrañas me han pasado.
...
El caso es que ha pasado un rato desde que he empezado a escribir la entrada, y en ese rato ha tenido lugar una conversación bastante horrible. Así que como ahora mismo no tengo ganas de nada, lo dejo así y punto.

Pero bueno, no todo es de color negro y siempre hay algo que celebrar.
¡Feliz catorce de abril!

martes, 12 de abril de 2011

Creo que estos días atrás han sido los días. Sí.
Han sido los días de darse cuenta de que no merece la pena sufrir por alguien que por sí mismo no merece la pena.
Alguien que se porta mal, que va pregonando a los cuatro vientos cosas que sabe que en estos momentos me va a doler como ninguna otra.

Han sido los días de darse cuenta de que la vida sólo se vive una vez. Que si otra persona quiere hacerme daño, yo no me voy a dejar. Que si simplemente me hace daño porque (como diría en mi día a día) pasa bastamente de mi culo y no se da cuenta, tampoco me voy a dejar.

Han sido los días de darse cuenta de que hay que sonreír, disfrutar de los amigos, el sol, las risas, y esas pequeñas cosas que hacen que quiera seguir viviendo y cada día más.

Han sido los días de mandar a "ese sitio", de borrón y cuenta nueva; los días de decidir, que si quieres algo vas a venir tú, porque no me pienso arrastrar ni un segundo más.

Y hoy... sí, hoy ha sido el día de asumir que puede que ese momento puede llegar mañana. Puede llegar dentro de seis meses. Puede no llegar nunca. Pero una cosa tengo muy clara: No estaré esperando.
Es el mejor momento; sentir, cambiar de nombre tantas cosas, y olvidar algunas caras en el cementerio del pasado.

miércoles, 6 de abril de 2011

Y entonces abres los ojos y te das cuenta de que todo se ha acabado.
Y qué rabia da ver cómo se degrada una relación de esta manera.
Qué rabia da ver como alguien que había sido tan importante para ti (y que todavía lo es) de repente pasa a no mirarte, a no hablarte. O a hablarte sin mirarte.
Qué rabia da ver cómo te conviertes en el peor error de una persona.

A veces es difícil asumir cuándo ya no hay nada que hacer. O quizá no sea tan tarde como crees...

Pues es verdad, es posible que no sea tan tarde. Pero, personalmente creo que esto ha llegado a su límite. Me está costando demasiado asumirlo, pero como bien me dijo alguien un día:

"¿Personas importantísimas que iban a estar siempre ahí y luego te fallan? A montones"

Así que supongo que sólo se trata de quitarse la tontería de encima... y olvidar. Al fin y al cabo, si me tratas así cuando te parece, no te importaré tanto como parecía.
Le hizo un trato al colchón, con su espuma se forró el corazón; Que anoche era de piedra, y al alba era de mimbre, que se dobla antes que partirse.


lunes, 8 de noviembre de 2010


Nunca falla.
Noviembre y diciembre tienen una magia especial. Hace frío, llueve, el dichoso viento se pasa el día despeinándonos. Se hace de noche pronto, la temperatura baja y a veces hasta da miedo caminar por la calle.

Pero luego me doy cuenta de que en realidad eso no me importa. Es más, me gusta. No me gusta comparar con el verano porque nada tiene que ver. Es como cuando una hija pregunta a su madre si quiere más a ella o a su hermana. Son cosas que no se pueden responder.

Pero es verdad, me gusta que oscurezca a las seis de la tarde, me gusta caminar hacia casa y que la calle huela a leña mientras escucho música y ando despacio, a pesar de que lo normal sería ir deprisa.

También me gusta que siempre coincida con mis épocas mas tontas del año (y tontas en este caso quiere decir, sin ir más lejos, enamoradizas)
Pero porque acaba de empezar, es cuando se sienten las mariposillas en el estómago, cuando empiezas a encariñarte de manera tonta aunque a veces sientes que no va a llegar a ninguna parte y que como sigas por ese camino vas a acabar dolida de verdad.

Pero no importa. Son Noviembre y Diciembre. Y siempre nos podemos permitir algún caprichito, ¿verdad? =)

lunes, 28 de junio de 2010


Oh sí, la conozco.
Esta mujer yo la conozco: ha venido en un tren,
en un tren muy largo;
ha viajado durante muchos días
y durante muchas noches:
unas veces nevaba y hacía mucho frío,
otras veces lucía el sol y sacudía el viento
arbustos juveniles
en los campos en donde incesantemente estallan extrañas flores encendidas.

Y ella ha viajado y ha viajado,
mareada por el ruido de la conversación,
por el traqueteo de las ruedas
y por el humo, por el olor a nicotina rancia.
¡Oh!
noches y días,
días y noches,
noches y días,
días y noches,
y muchos, muchos días,
y muchas, muchas noches.

sábado, 10 de abril de 2010


A menudo me encantaría volver atrás en el tiempo; y cambiar un pequeño detalle, tan pequeño, tan pequeño, que hubiera cambiado todo el presente.
A menudo me siento más pequeña de lo que soy.
A menudo cuando quiero llorar, no me salen las lágrimas, y cuando no quiero, salen a borbotones.
A menudo quisiera ser otra persona.
A menudo pienso que si me hubiera comportado como otra persona, ahora sería más feliz.
A menudo me maldigo por ser tan estúpida.
A menudo intento cambiar, sin conseguirlo.
A menudo pienso en dejarlo todo seguir su camino, aunque me perjudique.
A menudo pienso en abandonar...
Y a menudo, abandono.



Ahora sopla el viento,
cuando el mar quedó lejos hace tiempo

jueves, 8 de abril de 2010


Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo. Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera y en destinarnos por sendas diferentes al mismo fin: La muerte.

Hay hombres a quienes se les ordena marchar por el camino de las flores, y hombres a quienes se les manda tirar por el camino de los cardos y de las chumberas. Aquellos gozan de un mirar sereno y al aroma de su felicidad sonríen con la cara del inocente: estos otros sufren del sol violento de la llanura y arrugan el ceño como las alimañas por defenderse.

Hay mucha diferencia entre adornarse las carnes con arrebol y colonia, y hacerlo con tatuajes que después nadie ha de borrar ya.


La familia de Pascual Duarte